En el sur, la leyenda del “viento rojo” es una de las más temidas. Es un fenómeno difícil de describir: un soplido seco, fuerte, que aparece de manera esporádica y arrasa con lo que encuentra a su paso. No es un ser vivo, pero deja huella, en la tierra y en el imaginario de quienes lo padecen. Durante años, ese viento pareció alejarse. Su presencia dejó de ser tan frecuente, su impacto ya no era el mismo. Pero en el último tiempo, esa identidad empieza a regresar, paso a paso y sin hacer demasiado ruido. Huirapuca empieza a parecerse a ese viento: un equipo que incomoda, que irrumpe y que no necesita dominar para golpear. Ayer, en Concepción, dio otra señal: venció 23-22 a Natación y Gimnasia por la fecha 5 del Anual y confirmó que el “viento rojo” vuelve a soplar.

Es cierto: todavía es inestable. Por momentos intenta arrasar, pero no siempre logra sostener esa intensidad. Y hay estructuras que ya no se desmoronan ante su presencia. Natación es una de ellas. El “Blanco” viene construyendo una base sólida dentro del rugby tucumano: fue subcampeón del Regional el año pasado y hoy vuelve a ser protagonista del Anual, donde llegó a esta fecha como escolta, con 14 puntos, los mismos que el líder Tucumán Rugby. Esa ambición hace que cada partido se juegue como una final.

Y eso se notó en la “Perla del Sur”. A los 5’, Alejo Majolli lanzó un kick preciso al cielo, Juan Martín Barros la capturó y se zambulló en el ingoal. Parecía que la tarde se inclinaba rápido para el “Blanco”.

Pero ese primer golpe terminó despertando al viento. Dos minutos después llegó la respuesta: Juan Manuel Molinuevo, en una jugada con impronta de seven, apoyó el empate y luego sumó la conversión para poner a Huirapuca 7-5 arriba. El “viento rojo” empezaba a hacerse sentir.

Los minutos pasaban y volvió a lanzar una ráfaga con intensidad. Tras un penal, Molinuevo decidió apuntar a la “H”: acomodó la “ovalada” en el tee y amplió la ventaja. Y su protagonismo no terminaría ahí: luego rompió líneas y asistió a Matías Georgieff, que apoyó el segundo try para los concepcionenses. La diferencia de 12 puntos y, sobre todo, el envión anímico hacían pensar en una de esas tardes en las que el viento arrasa.

Pero no fue así. Sobre el cierre del primer tiempo, César Rivadeneira descontó para Natación y, en el inicio del complemento, Ezequiel Agüero apoyó otro try que dio vuelta la historia: 19-17. El partido cambiaba de manos y Huirapuca volvía a quedar incómodo.

La necesidad también jugaba su partido. El equipo del sur llegaba cuarto, con ocho puntos, y con Lawn Tennis presionando por el último lugar de clasificación a semifinales. Cada punto valía. Cada decisión pesaba.

A los 47’, Molinuevo volvió a poner a su equipo en ventaja con un penal, pero Rivadeneira respondió por la misma vía para dejar el marcador 22-20. Todo era golpe por golpe.

A 12 minutos del final, otra vez Molinuevo acertó a la “H” y dejó el 23-22. La diferencia era mínima y la tensión máxima. Natación lo sabía y fue en busca del partido. Tuvo una oportunidad clara a los 72’, pero falló un penal. Y en el cierre, empujó hasta quedar a metros del ingoal. Insistió, buscó, chocó contra una defensa que ya no dudaba.

Ahí, donde antes podía desarmarse, Huirapuca resistió. Se plantó. Aguantó el último embate y dejó que el tiempo hiciera lo suyo.

Así, entre ráfagas y momentos de pausa, Huirapuca sostuvo la ventaja y se quedó con un triunfo que vale más que los puntos. Porque no fue solo una victoria: fue una señal.

El “viento rojo” todavía no es constante, todavía no arrasa como antes, pero empieza a entender cuándo soplar y cuándo resistir. Y en ese equilibrio, en esa construcción silenciosa, empieza a recuperar algo que parecía perdido. En el sur, otra vez, el viento vuelve a hacerse sentir.

Victoria de Lawn Tennis

Los “Benjamines” vencieron 27-25 a Universitario en La Caldera del Parque. Con este triunfo, Lawn Tennis llegó a los 11 puntos y se mantiene en la pelea por un puesto en las semifinales.

Vale recordar que la fecha se completará mañana con dos partidos claves: desde las 16.30, Jockey recibirá a Lince en un duelo clave por la clasificación al próximo torneo Regional A (hay ocho cupos en juego y ambos están en los últimos puestos); en simultáneo, Cardenales enfrentará a Los Tarcos en condición de local.